Nacidos físicamente idénticos en Pennsylvania en 1947, los gemelos Timothy y Stephen Quay han desarrollado desde finales de los años 70 una filmografía magistral y muy difícilmente clasificable. Es una filmografía del accidente, de la asociación libre entre objetos que carecen de valor, pero que son elevados en su circunstancia a crear mundos de lo sublime en el mundo de la animación.

Las películas de los Hermanos Quay se caracterizan por la inmersión abrupta del espectador en un estado umbral entre el sueño y la vigilia. A través del uso de imágenes ambiguas, texturas y claroscuros que seducen por su componente enigmático, este cine nos obliga a abandonar la estructura narrativa con la que desciframos típicamente una trama y nos lleva a perdernos en la particularidad de las fibras. Igual que en los sueños, la lógica aquí es apenas un catalizador de asociaciones, nuestro cerebro precisa de ellas sólo al comienzo, pero puede continuar solo, en el puro goce de la imaginación.

Como bien decían los Hermanos Quay “Para nosotros la música es el torrente sanguíneo y como cualquier coreógrafo, componemos nuestra narrativa visual a través de ella… ella escribe con nosotros. Nos gustaría alcanzar la musicalización del espacio, que nuestro trabajo se guíe por las leyes de la música antes que por las de la dramaturgia.”

Las flores no lloran en el mundo de Los Hermanos Quay

Las Flores no lloran en el mundo de los Hermanos Quay  (Sonorización de cine en directo)

Basándose en la premisa de los Hermanos Quay sobre el mundo de imágenes que rozan lo consciente y lo Onírico. Paloma ha creado esa narrativa musical en directo para su narrativa visual.

Los elementos para componer este discurso sonoro son una reproducción de los elementos que ellos utilizan en sus películas. Tanto a nivel objetos, como ambientación lumínica, y como no, sonora. Estos muñecos rotos, fibras, objetos antiguos y descontextualizados son las herramientas, llamémosle “instrumentos musicales”, con los que, en directo, interpreta la música con el visionado de sus películas.

Presentado para el MAF del Festival de Cine de Málaga,2013

Las Flores No Lloran en el mundo de los Hermanos Quay en RNE 

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Born physically identical in Pennsylvania in 1947, the twins Timothy and Stephen Quay have developed since the late 70s a masterful films and very difficult to classify. It is a filmography of the accident, of free association between objects that are worthless, but they are high in your circumstance to create worlds of the sublime in the world of animation.

Films of the Quay Brothers are characterized by the abrupt plunge the viewer into a threshold state between sleep and wakefulness. Through the use of ambiguous images, textures and shades that will seduce you with their enigmatic component, this film forces us to abandon the narrative structure that deciphered a frame and typically leads to getting lost in the particularity of the fibers. As in dreams, the logic here is just a catalyst associations, our brain requires them only at the beginning, but can continue only in the pure joy of imagination.

As we said the Quay Brothers “For us music is the bloodstream and like any choreographer, compose our visual narrative through her … she writes us. We would like to achieve musicalización space, our work by the laws of music rather than by the dramaturgy is guided”.

Las flores no lloran in the world of the Quay Brothers. Based on the premise of the Quay Brothers on the world of images that border on the conscious and Onírico . Paloma has created this musical narrative live for visual narrative. The elements composing this speech sound are a reproduction of the elements they use in their films. Both at objects such as light setting, and of course, sound . These broken dolls, fibers , old and decontextualized objects are the tools , let’s call it ” musical instruments ” , with which , live music plays with the viewing of his films .

Presented to the MAF of Malaga Film Festival , 2013